Escalinatas que invitan sin expulsar
La anchura, la huella y el contrahuella de las escalinatas deciden quién se sienta, canta, vende o espera. Unos pocos centímetros cambian la duración de la estancia y el tipo de convivencia. Diseñar hospitalidad demanda experiencia corporal, escucha comunitaria y paciencia para iterar prototipos con respeto.